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Cara a cara con la profesionalidad 
Enviado por el Profesor Marco Antonio López López.
Un planteamiento que he escuchado de manera constante en el ámbito educativo se refiere a la necesidad de mejorar nuestras prácticas docentes, porque ahora nuestro hacer tiene que ser diferente del pasado; lo cual lleva a preguntarme ¿Qué es lo que se requiere hacer mejor? y ¿Qué y cómo cambiar? Una respuesta a estas interrogantes la encontré de manera específica al conocer y desarrollar las competencias profesionales en mi función.
Al considerar que la cualidad de la profesionalidad conlleva el ser competente y responsable en una profesión; comencé a tomar en cuenta que nuestro desempeño docente basado en competencias requeriría de un conocimiento de cuáles son las fundamentales en una actividad; pensándolas una a una, indagando en sus significados contextuales, comprendiéndolas para sacarles el mayor provecho posible, llevando a cabo una reflexión metódica para integrar los contenidos o recursos expresados en ellas, es decir ¿Qué conocimientos, qué habilidades, qué actitudes se ponen en juego en cada una? ¿Cómo conformar y orquestar una red o familia de competencias para nuestro quehacer? y evidentemente, buscar potencializarlas para su uso en un cúmulo de situaciones, compartiendo con otros (colegas docentes, alumnos y padres de familia) los hallazgos, las estrategias y prácticas emanadas de estas experiencias.
Para cualquier persona, la idea puede parecer impresionantemente atractiva, “ser capaz de…” “tener la capacidad para…” o el decir: “soy mejor que ayer”. La mención de esta posibilidad no conlleva mayor dificultad, pero vivirla día a día sí lo es, pues no es fácil mejorar.
Como ejemplo, revisé competencias de varios textos; el punto de partida fue el reconocimiento de que el despliegue de las competencias que adquirimos los maestros no son sólo para manifestarse intramuros, dado que toda definición lleva implícito que éstas deberían evidenciarse en diferentes situaciones y contextos es decir, también extramuros; por tanto, para ubicarnos dentro de la profesionalidad se tendrá que mostrar que se ha avanzado, que se ha dado un paso enorme desde la individualidad hacia la socialización, desde la incomunicación hacia el compartir con otros. Por lo tanto, las competencias tendrían que caracterizarse como amplios y abarcativos procesos que a la vez requieren desarrollar integralmente sus contenidos; un reto docente consistirá en demostrarlo en el desempeño cotidiano frente a los demás, abarcando actitudes, la reflexión continua, la escritura, la escucha, la comprensión y la participación conjunta, entre otras.
De forma aún más concreta, descubrí que las competencias son una invitación a enfrentar el reto de compartir significados, de interactuar para mejorar, de hablar y escribir para los demás, de comprender a los otros, de funcionar con metas claras, de convivir. Por ello, el trabajo en las escuelas con miras a fortalecer y mejorar en las competencias, implica desarrollar varios aspectos que en la práctica se manifiestan de manera simultánea; pero didácticamente es importante diferenciarlos dadas las particularidades de cada uno de ellos, así pues, habrá que buscar las estrategias personales que permitan su desarrollo. Después de haber avanzado y con base en que la escuela no es la vida, se podría organizar una “graduación simbólica”, “obtener un título virtual” y salir de las aulas a demostrar que se es capaz de utilizar lo que se aprendió intramuros, porque de otra manera se quedaría en un aprendizaje espacialmente limitado; además, la sociedad también quiere observar nuestros progresos docentes.
Una de las muchas maneras de concluir algo, es reflexionando y preguntándonos ¿Cuáles fueron los aprendizajes implícitos y explícitos que obtuve? ¿Cómo utilizar lo aprendido? ¿Estoy listo para afrontar cara a cara la profesionalidad? ¿Mis “qués”, “para qués” y “cómos”, serán útiles para la construcción de los “qués” “para qués” y los “cómos” de los otros?
En el trabajo por competencias profesionales he aprendido que aún cuando uno mismo reconozca que tuvo un avance considerable en la comprensión, desarrollo y fortalecimiento de las competencias, no es suficiente si no se logra que los otros también avancen. Aprendí que el mostrar mejoras en una competencia, no es suficiente sin la integralidad con otras competencias. Que tener dudas y certezas, tampoco es suficiente si no se comparten en colegialidad, si no se tiene en cuenta la diversidad. No importa que tan competentes creamos que somos, si recurrentemente evitamos la negociación y renegociación con los otros.
Decir a los demás: “aprendí” tampoco es suficiente si no existe probidad; si no enfrentamos nuestra profesionalidad más allá del discurso; si no escuchamos a los otros; si no nos planteamos retos frecuentes; si no luchamos contra la rutina; si no buscamos nuevos caminos; si no asumimos que podemos ser educadores y al mismo tiempo educandos; si no evidenciamos nuestro compromiso en lo individual y en lo grupal; además, comprendí que mejorar en el conocimiento y desarrollo de las competencias en las diversas funciones educativas implica avanzar hacia la destreza. Finalmente, aprendí que hoy es ineludible plantarle cara a la profesionalidad.
Evaluación pública 
Enviado por: José Alfredo Gómez Ortíz, Profesor de la Escuela General Número 11 Benito Juárez.
Hoy la educación pública demanda no sólo de docentes con el ánimo e interés por contribuir a la construcción de un México más justo a través de una educación humanística y de calidad; también demanda docentes con nuevas herramientas y competencias profesionales. Es en este sentido, necesaria la profesionalización de los docentes en servicio, los exámenes nacionales como el que presenté "Adolescentes y aprendizaje", desde mi entendimiento busca despertar en el maestro la inquietud de transformar su práctica cotidiana por medio del análisis, observación, reflexión y propuestas didácticas que ayuden a lograr el perfil de egreso de la educación básica en México.
P.D. El examen me agradó en su contenido y espero obtener un buen resultado ya que no fue un examen sencillo.

De estudiante de secundaria diría que fui un estudiante de promedio bajo. Dejé de estudiar 3 años al terminar la secundaria para trabajar. Después me fui a Quintana Roo para estudiar el bachillerato.
Tuve la fortuna de conocer al Matemático Dr. Julio César Sanjuán González, desde que estudiaba el segundo semestre del bachillerato, quien fue un promotor de los talentos científicos en nuestro país a través del entrenamiento de estudiantes y profesores para su posible participación en las Olimpiada Matemática Mexicana (organizadas por la Sociedad Matemática Mexicana).

A partir de entonces cambió la imagen que tenía de las ciencias. Participé en todas las olimpiadas de matemáticas, física, química y biología que me permitieron en la entidad.
El Dr. Sanjuán me formó durante todo el bachillerato para las Olimpiadas de Matemáticas, y después, cuando ingresé a la Universidad de Quintana Roo colaboré con él, preparando materiales didácticos, acualizándome para capacitar estudiantes y profesores de matemáticas, trabajando con software para resolver problemas de matemáticas para ingeniería, etc.
De él aprendí que el conocimiento que hemos recibido (yo, particularmente, gratis de personas que deseaban mejorar la calidad de vida de las personas que más lo necesitan) debe ser divulgado entre todos de la manera más atractiva posible.

Tiempo después, di clases de matemáticas en una escuela privada en Chetumal, Q.Roo durante dos años, en los niveles medio y medio superior (secundaria y prepa) y después un amigo y yo abrimos un centro de asesoría escolar la Academia GAUSS.
En el año 2006 me fui a vivir a Monterrey , después del fallecimiento de mi maestro (y gran amigo) el Dr. Sanjuán y trabajé como coordinador del área de matemáticas en una empresa privada que se dedica a evaluar estudiantes y escuelas en varios estados del país.
Renuncié al trabajo por iniciar mis estudios de posgrado. Actualmente estoy escribiendo libros de matemáticas para bachillerato. Recién terminé un manual de LaTeX2e, que es el lenguaje de tipografía científica que utilizo para elaborar mis materiales didácticos. Yo deseo divulgar este material entre profesores de matemáticas de todos los niveles académicos (desde primaria hasta nivel posgrado) de manera gratuita también, para que ellos mismos puedan diseñar sus propios materiales a la medida de cada uno de sus grupos.
Estoy interesado en enseñar matemáticas y seguir preparando materiales para la enseñanza de las matemáticas y la física, principalmente. De divulgar los materiales y asegurarme de que nadie trate de conseguir un beneficio económico de ellos. La idea es desaparecer la brecha entre ricos y pobres, no al contrario. Busco cumplir con el sueño de Dr. Sanjuán, quien me contagió con sus ideas de promover el gusto por las matemáticas, y por no dejar a nadie atrás.
Todos los mexicanos están pagando mis estudios y ellos mismos me dan manutención económica para que estudie la maestría en ingeniería de Sistemas en la UANL a través de la beca que CONACYT me otorgó. Yo solamente trato de corresponder haciendo un esfuerzo extra en mis tiempos libres para preparar materiales que puedan ser de utilidad para profesores y desde luego, estudiantes.
Estoy convencido que todo el país requiere del esfuerzo de cada ciudadano. Nuestros niños y jóvenes también están haciendo el esfuerzo en sus aulas. Nosotros no podemos pretender ignorar el problema. O eres parte de la solución de los problemas en la educación que padecemos los mexicanos, o eres parte del problema. Decíde.
Yo ya tomé la decisión, y mientras pueda colaborar, haré ese esfuerzo. Yo estoy seguro que mi maestro estaría más que puesto para seguir luchando aún, si los problemas desaparecieran (aunque sabemos que eso no pasará pronto).
Nuevo León, Monterrey, 2009.
La paradoja del maestro.
Enviado por: Profesor José de Jesús Cisneros Cardona, docente de español en la Escuela Primaria "Lic. Jesús Terán" en el Estado de Aguascalientes y es uno de los profesores ganadores del Premio ABC 2008.
"El maestro tiene la paradójica fortuna de que entre más se entrega, más recibe; entre más enseña, más aprende; entre más se aleje de su tierra y su hogar, más grande es su familia; entre más tiempo dedique a los demás, más prolongada es la vida propia"
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