| Aprender a ser con otros |
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Miércoles 16 de noviembre de 2011. Célebre y celebrado, La Educación encierra un Tesoro es el reporte que preparó, junto con especialistas de todo el mundo, Jacques Delors para la UNESCO; en él se trazaron las claves de una visión que hoy comparte la mayor parte de los especialistas y activistas del sector educativo. Uno de los cuatro pilares en el reporte Delors es “aprender a convivir”: la educación no puede circunscribirse al cultivo de las habilidades intelectuales, sino que ha de articularse con un desarrollo pleno de la empatía, las habilidades de escucha y de cuidado, la necesaria coincidencia de propósito que no es sencillamente un frío acuerdo racional sino una extensión del afecto. Así, los manuales de pedagogía y buena parte de los programas oficiales destacan la importancia de la convivencia escolar como parte imprescindible del derecho a la educación; una educación de calidad no puede omitir el punto de la gestión de ambientes de aprendizaje serenos, hospitalarios, seguros e inspiradores. La escuela tiene entonces que fungir como laboratorio de ciudadanía, en sus pautas cotidianas de juego, de estudio y de socialización, invitando con sus prácticas concretas a ejercitar a nuestros hijos en la tolerancia, el mutuo ajuste, la inclusión y la colaboración. Sin embargo, en la mayor parte del país, lamentablemente, no existe un referente concreto para orientar esta dimensión, más formativa que informativa. Todos apreciamos que ya no haya cabida en las escuelas al castigo corporal o al maltrato verbal de los maestros hacia los alumnos, pero es cierto también que hoy los adultos se enfrentan a niños y jóvenes que están sometidos a una cultura de impunidad, gratificación inmediata y, en general, de una mayor laxitud en la crianza que corresponde a los padres. Basta recordar que en la encuesta TALIS, realizada por la OCDE, los maestros mexicanos reconocen que entre un 15% y un 20% del tiempo efectivo de clase lo dedican simplemente a establecer la disciplina para poder abordar las actividades de aprendizaje que prepararon. Es por ello muy esperanzador el paso que ha tomado la Administración de Servicios Federales que opera como autoridad educativa para el DF, proponiendo el Marco para la Convivencia Escolar. Se trata de un documento y una serie de estrategias que le apuntan a ser más que un catálogo de faltas y sanciones, pero sin tampoco quedarse en un documento genérico y altamente retórico acerca de lo que sería deseable que pasara en la escuela. El núcleo de esta pieza de política pública es una Carta de Derechos y Deberes de los alumnos que retoma el enfoque y el lenguaje contemporáneo: nuestros deberes no son los de “portarnos bien” en un enfoque de obediencia y dependencia, sino la responsabilidad que tenemos de defender y promover los derechos de los demás. Hay, también, un apartado de lineamientos de conducta: como todos los que hemos trabajo en ética aplicada sabemos y en su momento Kant y Gramsci puntualizaron, los preceptos en positivo son abstractos y se tiende a la vaguedad y la simulación, mientras que los descriptores de lo inaceptable son precisos y favorecen la rendición de cuentas. Así como “impulsa la verdad” suena bien, pero no tiene la contundencia y la incorruptibilidad de “no mentirás”, la descripción de las conductas inaceptables y sus respectivas medidas disciplinarias zanjan la posibilidad de un proceder errático o autoritario, no dejando a la arbitrariedad el criterio correctivo sobre las actitudes o acciones que atenten contra la convivencia amable en las escuelas. La apuesta es que los directores y los maestros conozcan y difundan los documentos, que se firme expresamente un compromiso entre la escuela y los alumnos, y que los padres también se comprometan, para que el referente común sea el que norme las interacciones. Si queremos una cultura de la legalidad en los intercambios de los adultos, no podemos suponer que brotarán mágicamente en el ánimo de los jóvenes el día preciso de su cumpleaños dieciocho. Es obra de paciencia y de dedicación que tiene que comenzar desde edades tempranas y la jornada escolar es un tiempo noble para consolidar las actitudes solidarias. Con la previsible crítica de espacios de privilegio sindical, que rechazan de entrada la transparencia y la rendición de cuentas, el Marco de Convivencia es un paso adelante que necesitará de prueba y de afine, pero que establece un faro en medio de la borrasca del bullying que amenaza tormenta, si no nos aplicamos, y la mezcla de permisivismo y tics autoritarios que tan desagradable puede ser en la vida de los jóvenes mexicanos que se asoman a la convivencia más allá del espacio familiar. Lo mejor del Marco es que demuestra que el apoyo psicopedagógico, el liderazgo de los directores y la dignidad de los maestros como educadores integrales –y no sólo como instructores o adiestradores en los contenidos del plan de estudio- no son cosa del pasado, sino más precisamente son cosa del futuro: algo que cada vez será más claro en las escuelas si queremos en serio que las noticias del gobierno federal no sean las capturas de criminales sino los méritos de los buenos maestros. Trackback(0)
Comentarios (9)
![]() escrito por Francisco Villafuerte, noviembre 16, 2011
Estimado David
Tus apreciaciones me parecen muy atinadas, pues tocan una de las problemáticas que mayor impacto negativo tienen en la sociedad y desde luego, en nuestras escuelas: la calidad de convivencia. Es obvio que como sistema educativo no hemos logrado formar generaciones en torno a que comprendan y practiquen una convivencia democrática y pacífica. Existe desde mi punto de vista, una muy buena propuesta curricular en la asignatura de Formación Cívica y ética, por lo que el marco de convivencia que mencionas, parece ser una buena estrategia precisamente vinculada a la esencia que propone esta asignatura. Ojalá se concrete en términos de resultados en el D.F. De ser así, es conveniente que se compartieran en su momento, los resultados obtenidos con el resto de las entidades. escrito por Enrique Limon, noviembre 16, 2011
Muy bonito, pero tambien retorico. Que se comente, que se lea o que estemos de acuerdo no lo pone en la practica.
Como todo en Mexico, sabemos lo que se debe hacer, pero nadie lo hace porque siempre esperamos que alquien mas lo haga. escrito por Miguel Ventura Rivera, noviembre 17, 2011
Desconozco el proyecto del DF,en Colima implementan algo que llaman "Me late se íntegro" usando es eslogan de campaña del Gobernador Me late...., y hablan de códigos de ética, todo ello desde una perspectiva muy idealista y prescriptiva, alejada de la realidad de las escuelas. En general creo que ese es el problema, cuando las autoridades intermedias y normativas diseñan acciones conciben a las escuelas como receptáculo de sus ideas geniales, aunque en ocasiones (muy raras) lo sean. Todo proyecto que no busque la forma de convencer, sensibilizar, tomar en cuenta, dar la palabra a alumnos y maestros,terminará siendo ignorado y durará hasta que llegue el siguiente funcionario y lo cambie. Tenemos el Programa hay están expresados hasta la saciedad las competencias Para la convivencia, para vivir en sociedad, para el manejo de situaciones, Tres de 5, creo que una falta de diseño, pero esos es aparte, Lo dicho si esto no llega a las escuelas para que las escuelas lo tomen como propio, un poco como lo plantea la película de Inception (El origen), que sea tomado como algo que surge en la escuela, entre los docentes, se lo apropien. La cultura magisterial es muy poco receptiva a implantar acciones que vienen de fuera y que muchas ocasiones se sabe son modas o ideas geniales de burócratas educativos, "el papel aguanta" se dice en las escuelas.
escrito por Betty vm, noviembre 18, 2011
Creo que el proyecto del DF es una estrategia necesaria, los acontecimientos nacionales lo demandan, lo infiero aunque no lo conozco, creo tiene gran relación con los programas de estudio, y como mencionan en otros comentarios, se vincula con la asignatura de Formación Cívica y Ética en donde a partir de los procedimientos formativos (el diálogo, la empatía, la toma de decisiones, etc.) se favorece el desarrollo personal y moral pues los alumnos toman conciencia de su forma de actuar, y como usted lo menciona esto no se desarrolla con actividades conceptuales, tiene que haber una movilización del grupo en donde los niños interactúen a través de estrategias como juego de roles, debates, planteamiento de dilemas, etc. que les permitan a través de actividades lúdicas promover el desarrollo de situaciones comunicativas, la Formación Cívica y Ética por ser transversal nos apoya en el tratamiento de todas las asignaturas, el problema es, que también es cierto que en la mayoría de las ocasiones perdemos el enfoque abordando únicamente los contenidos conceptuales; algo que puede apoyarnos es que cuando elaboremos los instrumentos de evaluación como por ejemplo rúbricas, describamos además los aspectos procedimentales y actitudinales que se pretende desarrollar, así no los perderemos de vista.
escrito por David Calderón, noviembre 22, 2011
Estimados Mercedes, Panchito, Enrique, Miguel y Betty,
Gracias por sus ideas, que mucho enriquecen. Totalmente de acuerdo contigo, Mercedes; sin esta dimensión, la escuela del futuro es como un auto nuevo al que le falta volante; puede llegar lejos, pero no se sabe si en la dirección correcta. Desarrollar política educativa desde abajo es algo que urge hacer, tal vez por la vía de talleres sencillos pero efectivos, que generen propuestas para los funcionarios. Francisco, tienes razón al marcar el valor de Formación Cívica y Ética, que fue la primera asignatura planteada en términos de competencia y articulada durante los 9 grados de primaria y secundaria; si se aprovecha, el Marco de Convivencia puede ser la mejor ejercitación de lo aprendido y a su vez FCyE puede ampliar las razones y los diálogos para socializar e interiorizar el Marco. Enrique, entiendo el escepticismo, porque hay muchas experiencias previas de esperanzas que no se concretaron; pero, como dices, no hay que esperar que nadie sino nosotros lo pongamos en obra, así que espero que te apuntes personalmente. Miguel, reconozco también que lo que no se participa no se apropia, y que lo más sólido viene desde cada comunidad escolar. Ahora bien, en el tema de la convivencia y sobre las situaciones más pesadas, es bueno que haya una norma clara; por más que tengamos un sistema de justicia deficiente con leyes incompletas, es mejor a que cada quien tome justicia por propia mano en un mundo de "Mad Max". A veces, lamentablemente en algunas primarias y un buen grupo de secundarias las situaciones rebasan pronto la buena voluntad de maestros y directivos, por lo que es muy adecuado contar con una pieza normativa clara que defina las rutas de corrección. Betty, como siempre la mirada pedagógica que aportas es fundamental. Las rúbricas para actitudes son un excelente instrumento, y en la práctica son más fáciles de usar de lo que parecen a primera vista. ¿Tienes alguna que nos puedas compartir? ¡Saludos a todos! escrito por Betty vm, noviembre 24, 2011
Dr. Calderón
Elaboré una planeación y la rúbrica para una de las asignaturas, la comparto en mi blog http://bettyvm-sector15.blogspot.com/ saludos escrito por David Calderón, noviembre 29, 2011
Muchas gracias, Betty, y muy valioso lo que comparten con los maestros.
Saludos escrito por creative writing service , diciembre 11, 2011
To my mind it is a good idea to celebrate this day!
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Ojalá encontremos caminos también para que como sociedad, individuos y grupos, podamos contribuir en la construcción de esa visión de escuela para México y no sea una propuesta de arriba hacia abajo a la que todo el sistema educativo deba cuadrarse y complacer.