Página principal Maestros Blog Mexicanos Primero ¿Para quién es la evaluación?
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Miércoles 8 de septiembre de 2010.

Con mayor anticipación que el año pasado y con una agradecible sobriedad sobre los modestos avances, se presentaron los resultados de ENLACE 2010. Es ahora el momento de apropiarnos de los resultados y orientar los cambios.

Si comparamos los diarios y revistas de hace tres décadas con los actuales, en todo el mundo, un notable cambio es la frecuencia con la que se hace referencia a números, a los datos, a la estadística. La evaluación está con nosotros; es un imprescindible del paisaje cultural contemporáneo, y ya no se va a ir.

Nuestro país no es ajeno a este movimiento generalizado. La realidad es que no sólo los "tecnócratas" del Banco de México y de las áreas de programación y presupuesto en los diversos niveles de gobierno necesitan datos y elaboran evaluaciones.

En el proceso legislativo -con todo y el sofoco retórico que aún nos aqueja cuando sube un legislador a tribuna-, ya nadie se atreve a hacer una exposición de motivos sin citar estudios, sin ofrecer datos, sin apoyarse en evaluaciones. Temas de gran calado para la marcha social, como la impartición de justicia, los procesos educativos o la atención a la salud requieren, para ser discutidos con provecho, para intentar su mejora continua o su transformación estructural, de evaluaciones.

La corazonada, la ocurrencia, la mera convicción son de entrada "estados internos" en el ánimo de las personas; en sí son muy respetables, pero aislados en su desnudez; son una base deleznable para argumentar y entenderse con otros. Que alguien crea en algo con mucha pasión no me genera, por sí y en sí, ninguna responsabilidad para dar por buena su creencia, y mucho menos para adoptarla. Al menos en algunos campos de la vida colectiva, la mera ideología ya no alcanza para convocar a la aprobación. Si me dices que la educación básica en México está bien y avanza con solidez, o que disminuye el efecto del crimen que afecta a los ciudadanos, no me pidas que dé por bueno tu dicho: dame datos, preséntame evaluaciones.

Ya Habermas nos ha advertido que una sociedad que sólo se comunicara mediante argumentaciones fundadas, con enunciados abiertos a verificación constante por cualquiera, es sólo un ideal, un contrafáctico. Sería muy aburrido vivir en una comunidad que sólo emite oraciones rigurosas y comprobables, sin espacio para la poesía, el albur, la insinuación, la ensoñación o el chiste. Pero sí nos sirve, ese ideal, para pensar en una sociedad en donde las decisiones no se den por la razón de la fuerza, sino por la fuerza de las razones.

Evaluar es -y conviene nunca olvidarlo- juzgar. Como su nombre lo indica, toda evaluación es un juicio de valor. La diferencia entre una evaluación propiamente dicha y una mera opinión es que la evaluación emplaza elementos de verificación independiente, está abierta al escrutinio, a poder ser replicada por otro sujeto. La evaluación no es una simple recolección de datos, aunque sea muy rigurosa. La evaluación implica colocar esos datos en un contexto de explicación, de manera que esos datos permitan afirmar algo y negar su contrario. No es malo juzgar, lo malo es hacerlo sin fundamento, sin posibilidad de réplica sobre las mismas bases.

De una evaluación se siguen muchas conclusiones, y unas suelen ser más robustas que otras. Siempre hay que leer el disclaimer, el enunciado que hace el evaluador para indicar el alcance y plausibilidad de lo que presenta. Se vale decir -más, se debe decir- que lo afirmado tiene límites, admite matices y se basa en determinada información. Que es una selección, y que no puede aspirar, evaluación ninguna, a pasar como el juicio definitivo e incontrovertible que baja desde Dios, la conciencia cósmica, la ciencia o cualquier otro absoluto.

Hay evaluaciones más sólidas que otras, unas son más relevantes que otras; el ideal, de nuevo, es un equilibrio entre su rigor y su efectividad. Pero evaluar sirve para juzgar, y en toda lógica, para hacer algo al respecto; para que lo sabido se realice.

Algunos aspiramos a que la evaluación sea elemento crucial de rendición de cuentas a la ciudadanía, antes que reducirse a consejo u orientación para el funcionario. La dimensión de apropiación y empoderamiento de la "opinión pública" juega un papel vital en la democracia.

El mensaje a los evaluadores es el mismo de la ilustración: ¿es un atrevimiento pensar que podemos incursionar en tan altas y arcanas materias? Tal vez, y queremos hacerlo con el mayor rigor posible. Saber la verdad de la educación en México no nos quita esperanza, nos la da. Merece reproche, por el contrario, que la evaluación no sirva para comparar, para emplazar y para demandar mejora.

Comentarios (5)Add Comment
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Es un juego del sistema
escrito por MARTHA PATRICIA, septiembre 12, 2010
1.- La política es el sistema de generar poder con dinero y dinero con el poder de la política, la prueba fehaciente de esto es Elba Esther G.
2.- Al sistema de poder en México no le interesa que haya profesores instruídos ni capaces, por eso prevalece la compra, venta y cesión (bajo diversos aspectos de corrupción) de plazas magisteriales.
3.- Ningún Secretario de Educación de Estado se atrevería a contradecirlo, y menos un líder sindical.
4.- EL RESULTADO ES: REPRUEBAN LOS PROFESORES LOS ENAMS Y REPRUEBAN LOS ALUMNOS PISA Y ENLACE (Ánimo niños, no son menos inteligentes que los brasileños....es que no tienen quien les enseñe...sólo eso).
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La educación de nuestros hijos un compromiso compartido
escrito por BettyVM, septiembre 15, 2010
Considero justamente que la evaluación nos debe servir para demandar mejora, pero esta debe ser mirando a la escuela a partir de sí misma, porque cada institución tiene su propio proceso y los resultados tienen que ver con las condiciones y contexto en el que se desenvuelven los niños, tenemos escuelas que durante el mismo periodo escolar cambian de maestro hasta tres veces por la ubicación de las comunidades.
Creo que la responsabilidad de los resultados en las evaluaciones debe ser compartida con todos los agentes educativos, todos debemos admitir nuestro compromiso y responsabilidad.
Reconocemos las debilidades existentes entre los docentes, pero también reconocemos a maestros que están desempeñándose excelentemente.
Además la situación de los resultados educativos es más compleja que solo ver los resultados de los ENAMS, el enfoque de los programas de estudios está basado en el desarrollo de competencias, contempla una interdisciplinariedad y entre otros promueve el trabajo por proyectos, la resolución de problemas, etc., pero ¿qué pasa con los libros de texto? Durante el periodo de piloteo llegan en noviembre los del primer bloque y mejor ni menciono cuando llegan las otras etapas.
El compromiso que debemos adquirir como docentes es el de analizar los materiales que se promueven en el aula, es bueno hacer notar las debilidades que estos tienen porque a partir de ellas se mirarán con un sentido analítico y crítico para poder hacer los ajustes necesarios y lograr estrategias didácticas que tengan relación con el enfoque. (Aunque los materiales deberían ser un instrumento invaluable que nos fortalezca en el aula)
Los padres de familia tenemos que cuestionarnos si realmente estamos realizando lo que nos corresponde hacer o solo delegamos y buscamos culpables de algo que también nos toca construir.
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Una formación acorde al contexto
escrito por Beatriz Vallez Mendoza, septiembre 26, 2010
¿Por qué solo el 10% de los participantes en los exámenes de oposición tienen los conocimientos, habilidades y actitudes que se necesitan para ingresar al servicio docente?

¿No será parte del muro?

La formación que hemos tenido los docentes es la que el sistema proporciona, ha dependido mucho de nosotros mismos ir buscando oportunidades de mejorar a través de la profesionalización constante.

Algo que ayuda a que ese muro crezca es cuando los maestros de nuevo ingreso llegan imaginando un grupo homogéneo, pero cuál es su sorpresa, que les tocó trabajar “en la punta del cerro” donde la escuela es unitaria o bidocente y deben atender de 2 a 6 grados a la vez, y ahí es donde la preparación que recibieron no funciona en el contexto; se les presenta el problema de correlacionar los contenidos de varios grados, esto en el caso de hacerlo, porque otra opción es lo que dice la Dra. Denise Dresser, a implementar copias, planas, dictados, etc. Para pasar el tiempo con tantos grados, olvidándose de la aplicación de estrategias didácticas en las que los alumnos interactúen, se expresen, reflexionen, cuestionen, etc.

Creo que una parte de la solución sería la formación de maestros para atender contextos multigrado.

Nosotros llevamos un seguimiento del examen de ENLACE y de acuerdo al análisis realizado observamos que es necesario también ponerle atención al procedimiento para la aplicación, pues se presta a que existan un porcentaje de exámenes cuyo resultado no es confiable, una estrategia que seguimos cuando aplicamos los exámenes del sector es que los maestros se cambian de escuela quedándose solo el director, o los padres de familia cuando la escuela es unitaria, de esta forma nadie se aplica a sí mismo como sucede en el examen de ENLACE, pues el aplicador solo es una persona que se encarga de monitorear la aplicación.

Sin embargo la evaluación aún con sus debilidades nos aporta grandes elementos para el análisis, pues es la que nos arroja las escuelas focalizadas, a las que en este aspecto les damos seguimiento, estos resultados se complementan con la planeación de los docentes, la revisión de las libretas, en donde nos damos cuenta del tipo de actividades que realizan en el aula, las evaluaciones del maestro como rúbricas, listas de cotejo, portafolios, etc., y después de este análisis definir cuáles de las que salieron focalizadas por los exámenes son las que requieren realmente el acompañamiento.

Creo que la deserción escolar está relacionada con las pocas oportunidades que tienen los jóvenes tanto para adquirir un trabajo como para acceder a una escuela si bien es cierto que ahora hay más bachilleratos comunitarios, también lo es que hasta ahí llegan, para que puedan salir a estudiar a la universidad no cuentan con los recursos económicos ni con escuelas cercanas a donde puedan estudiar he ahí el muro de la pobreza y la falta de equidad en las oportunidades, pues la opción de trabajo que tienen es ir al campo a ayudar a sus padres.

Por todo esto coincido en que los maestros debemos tener muy firme nuestra misión, estar en constante preparación de acuerdo a las necesidades actuales, proporcionar al niño y al joven una verdadera educación que le permita emprender un proyecto de vida, en el que se valore así mismo como a su entorno, sea autónomo, investigador creativo y sepa desenvolverse en la sociedad, la forma en la que eduquemos será la que cambie nuestro mundo, porque en una sociedad con educación no tiene cabida la delincuencia, las personas cuidan su salud porque saben cómo hacerlo y qué les afecta, creo que la formación en valores es prioritaria.

La educación primaria es la etapa en la que los niños están preparados para desarrollar sus competencias, eso lo que debemos aprovechar.

La actitud es fundamental.

BettyVM
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Indicadores
escrito por hr, noviembre 11, 2010
Me gustaría pedir a la escuela de mi hijo indicadores de desempeño, pero no se cuales puedan ayudar a monitorear su avance....cuáles podrían ser?
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Dinkes & Schwitzer
escrito por Dinkes & Schwitzer, agosto 29, 2011
Excelente e interesante blog.

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David Calderón

David Calderón
Director General
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Cofundador y Director General de Mexicanos Primero, una iniciativa ciudadana de incidencia en política pública y corresponsabilidad social en educación. Fue instructor comunitario en zonas indígenas de Oaxaca e Hidalgo, y profesor de secundaria y preparatoria en la Ciudad de México. Estudió Filosofía en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y Ciencias Sociales en Florencia. Fue becario del Posgrado de Excelencia del CONACYT y recibió la medalla Alfonso Caso de la UNAM al mérito académico. Su trabajo de docencia e investigación se ha concentrado en los campos de la ética aplicada, el cambio cultural, la política pública y participación ciudadana, como catedrático de la UNAM, la Universidad Iberoamericana, el Tecnológico de Monterrey, el Instituto Interamericano de Seguridad Social y la Universidad de Chicago. Fungió como Coordinador de Humanidades y Director de la Facultad de Bioética de la Universidad Anáhuac. Fue miembro de la Comisión Nacional de Bioética, diseñó el Programa de Transparencia y Rendición de Cuentas de la PGR, y presidió el Diagnóstico Nacional de la Familia realizado por el DIF, el INEGI y la UNAM. Ha sido por dos veces el expositor principal de  las Conferencias Panamericanas del Niño. Su última publicación, Metas, es un reporte independiente sobre el estado de la educación en México, con acento en la distancia entre los resultados de nuestro país y los de otras naciones, así como la necesidad de plantear metas exigentes y lograr los consensos sociales necesarios para alcanzarlas. Escribe colaboraciones para revistas como Educación 2001, AZ, Este País y Nexos y para los diarios de circulación nacional Reforma y El Financiero. Es miembro del Comité Técnico de la prueba ENLACE, consejero del Instituto de Evaluación Educativa de Nuevo León, consejero editorial del portal Educación a Debate y experto del grupo internacional de trabajo convocado por UNESCO para desarrollar el Índice Holístico de Desarrollo Infantil.

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