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Los muchísimos libros (parte 2) PDF Imprimir Correo electrónico

Miércoles 24 de febrero de 2010.

Hace algunos días compartí con usted algunas reflexiones sobre la compleja relación entre el libro de texto y el maestro, y por qué, aun con una sistemática inundación de millones de libros, México no es todavía un país de lectores. Generación tras generación de estudiantes mexicanos -la inmensa mayoría de ellos- conocieron sus primeras letras a partir de los libros de texto gratuitos; estos ejemplares se presentaban como la única guía disponible para el aprendizaje y el único recurso pedagógico para el maestro. El libro de la SEP y el maestro llegaron a ser "uno mismo", pero no en condiciones de igualdad: al parecer, el libro se desayunó al maestro. Ese modelo está en crisis.

¿A quién se le ocurrió, en primer lugar, que debiera haber libros de texto editados en masa por el gobierno mexicano? Este programa -uno de los más extensos, intensivos, duraderos y costosos de toda la educación mexicana- es producto de la confluencia de las inquietudes de un maestro hijo de maestro, René Avilés Rojas, continuando el ideal de Rébsamen a favor de una educación popular de calidad, y por el otro lado, del proyecto de educación nacionalista de Jaime Torres Bodet para el régimen de López Mateos.

La perspectiva de inclusión, planteada por Avilés Rojas, fue aprovechada por el sistema que funcionaba en una perspectiva de consolidación gubernamental, administrado por Torres Bodet; lo que resultó fueron libros de texto únicos y obligatorios para todo el territorio nacional, reflejos autorizados de cada plan de estudios, puntos de referencia obligados para mantener la disciplina de cada entidad federativa, de cada zona escolar, de cada maestro. Se dijo que, si la Constitución establece el mandato de la gratuidad de la educación, entonces era necesario hacer la entrega gratuita de libros de texto a los niños.

Durante las siguientes décadas, la educación básica tuvo un significante palpable, concreto, tangible: ser alumno era equivalente a tener esa colección de libros en la mano, en la mochila y el pupitre. La escuela se consolidó como texto, más que como centro escolar: mientras se garantizara que la distribución de los libros alcanzaría a cada alumno, los edificios podían quedar en segundo plano. Un cuartucho de tejamanil o un silo de granos en el último rincón de la patria podía ser escuela, con tal de que los asistentes tuvieran en mano los deslumbrantes libros de texto editados en el Centro.

Esa exposición tan masiva a un mismo recurso de aprendizaje tuvo, por supuesto, impacto en nuestra forma de aprender. A nivel macro, los libros de texto fueron una clara estrategia de control homogeneizador del gobierno federal sobre las regiones, y también una forma más de hacer sentir la mano pesada sobre la escuela privada: sin importar que fuese judía o católica, bilingüe, Montessori o Waldorf, el libro de la SEP era -quiso ser- el único referente de aprendizaje en el salón de clase.

También su efecto en la gestión y gobernabilidad del sistema es enorme. Con libros de texto así, la tarea docente quedó con pocos márgenes de libertad. Sin decirlo nunca del todo, el sobreentendido que se instaló es que los contenidos correspondían al libro, mientras que el maestro se reducía a la ejercitación: los alumnos aprenden el concepto del libro, y el profesor ejemplifica, "toma la lección", organiza la lectura coral o sucesiva del texto, revisa las tareas, prepara más ejercicios en la misma línea que se señala en la página equis. El avance de los programas era "hasta donde vamos en el libro", y la angustia se cernía: "¡No lo vamos a acabar!"

La evidencia señala que mientras menos variados sean los recursos de aprendizaje, los maestros encontrarán menos motivación y entusiasmo al momento de planear e innovar sus clases. Pongámonos en el lugar de los maestros: si año con año debemos dar la misma clase, con el mismo método y el mismo libro, la tentación de regresar siempre a nuestros amarillentos apuntes sería enorme. Tampoco crecería nuestra motivación para ser un experto, pues ya el libro de la SEP "lo dice todo".

Acabaron por ser el equivalente a un disco duro externo en donde están los contenidos, las ilustraciones, los saberes; programados por educadores expertos, ilustrados por los mejores artistas nacionales, verificados en su cumplimiento y estricto apego por los supervisores, quiso reducirse al docente mexicano de primaria a sólo un aplicador y dosificador, un operario; ahora sí que a un "trabajador de la educación".

Se logró mucho, pero a un costo muy alto. Los libros de texto gratuitos, como promotores de la equidad e inclusión educativa, debieran ser una herramienta que apoye la labor del maestro en el aula. El tener ahora libros tan desajustados y tan feos puede ser una oportunidad. Está bien tener muchísimos libros, pero es mejor contar con muchísimos maestros comprometidos con la educación de calidad.

Comentarios (16)Add Comment
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escrito por jesus mejia, febrero 25, 2010
Me parece muy acertada esta perspectiva de cómo la educación centrada en un texto y no en el alumno, ha creado una visión "miope" en la planeación educativa de nuestro país.

Saludos

Jesús Mejía
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La fuerza de la intuición + nuevos horizontes.
escrito por ale ayala, febrero 27, 2010
Interesante oportunidad para recordar y confirmar que algo falta ante el hecho de lo homogéneo; poner de nuevo en tela de juicio esa educación que si bien nos ayudó a muchos a "crecer" no nos ayude a desarrollarnos de manera efectiva y constante.

Puede bien ser parte de la explicación de lo que ya intuimos y que a muchos nos lleva a iniciar la búsqueda de otras oportunidades que nos permitan conocer nuevos horizontes para integrarlos a nuestra propia visión...normalmente es en el extranjero donde sucede la "magia" para con ella, en el mejor de los casos, hacer una aportación en la Empresa o en la Universidad; pero que lejos de la visión romántica de dicha idea lo más probable es que tengamos que enfrentar con coraje y animo renovado el logro máxmo de un sistema educativo ya insostenible.

Así pues estoy seguro que vale mucho la pena abrir la mente y seguir trabajando en nuevos paradigmas.

Saludos
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escrito por nadia flores, febrero 27, 2010
En ni comunidad no llegaron los libros de la reforma y efectivamente hubo mayor libertad en las enseñanzas aun siguiendo el programa.
con respecto a maestros comprometidos, me considero una de ellos sin embargo los vicios de la educacion son cargas muy pesadas, llegue a trabajar en un turno vespertino de nueva creacion en un ejido, al ver el trabajo constante que es lo minimo que debemos hacre los docentes, muchos alumnos del t.m pidieron su cambio. pero ahora soy señalada como la peor persona por causar la fusion en un crentro escolar, tratar de ser un buen docente trae muchas consecuencias en un medio tan viciado. estoy triste
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escrito por adoración martínez robles, febrero 28, 2010
No sé con certeza cuál sea la intención del doctor el escribir esta reflexión; que los maestros se preocupen y ocupen en buscar materiales y textos para diversificar sus clases o que se reflexione sobre el gasto, a su consideración, excesivo y poco eficiente en los libros de texto nacionales. De ser la segunda, no quiero pensar que pasaría con los millones de niños que no tienen la posibilidad decomprar libros. En la comunidad donde trabajo, los hogares de mis alumnos no tienen, en muchos casos, ningún otro libro, sólo los de texto gratuitos. La situación de estas familias, como millones en nuestro país, es económica y culturalmente muy baja. El poco dinero que logran obtener es para su alimento y otras necesidades básicas y si llegan a veces a tener un poco más, lo gastan en cualquier necesidad menos libros. Si el futuro de estos niños es poco esperanzador ¿cómo sería sin nimgún libro?
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escrito por ana lopez, marzo 01, 2010
Coincido con el autor al decir que el Docente ha utilizado por varios años el libro de texto como único recurso de aprendizaje y lamentablemente esto no sólo ocurre en primaria. Considero que en secundaria esta sucediendo algo parecido. El Mtro. tiene la libertar de elegir el libro de texto, entre diversas editoriales "autorizadas por la SEP", sin embargo, en su mayoría siguen paso a paso las indicaciones del libro, algunos alumnos siguen copiando el contenido del libro de texto en su libreta y el avance programático aún depende del avance que se lleve en el libro de texto.

Saludos.
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¿Quien va a educar nuestos hijos?
escrito por Israelv, marzo 01, 2010
Quiero compartirles la siguiente anegdota.
Estabamos en una convención cuando uno de los expositores lanzo, en tono de inquietud, la siguiente pregunta a los mas de 500 asistentes; ¿Levanten la mano aquellos de ustedes, que quieren que su hijo sea maestro?, tras una pausa, se observo que, no habia una sola mano en alto, entonces, comento el expositor. Claro con estos sueldos y este sistema, PERO ENTONCES, DIGANME; "¿QUIEN VA A EDUCAR A NUESTROS NIÑOS?, ¿EN MANOS DE QUIEN QUEDARA LA EDUCACION DE LOS HIJOS?, ¿QUE CLASE DE MAESTROS TENDRAN, NUESTRAS FUTURAS GENERACIONES?".
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Los muchísimos libros (De cómo hacer leña del árbol caído)
escrito por Juan A Vargas S , marzo 01, 2010
Sr Calderón
Sin duda, su artículo es provocador, generalmente me abstengo de hacer comentarios pues se termina haciendo lo que se critica. Indudablemente no estoy de acuerdo con la manera en que se aborda el tema, --quizá porque no va dirigido a especialistas--, percibo´--leyendo entre líneas-- una descalificación apriori e ideologizada de decisiones de política educativa que obedecieron a criterios vinculados a las necesidades nacionales de la expansión del sistema educativo nacional a todos los rumbos del país. La complejidad de los problemas educativos que vivimos, va más allá de señalar cuantitativamente, la cantidad de textos gratuitos entregados en casi cinco décadas. No es raro, en ese larguísimo periodo, han aparecido con sospechosa frecuencia "ataques" o descalificaciones del texto gratuito lo mismo sobre sus contenidos en sexualidad, que sobre la teoría de la evolución, hoy curiosamente es sobre su ineficiencia como auxiliar didáctico y su excesivo costo. Me parece temerario, --considerando el curriculumn que adorna su página-- que haga tábula rasa de las características particularmente complejas del entramado educativo y de los elementos que lo hacen posible- para darle un sustento serio a este artículo Habría que recordar en cualquier reflexión, bien o mal intencionada, que la diversidad y la multiculturalidad son criterios que no deben soslayarse al momento de hacer la crítica del Sistema Educativo Nacional , menos descartar las complejidades socio culturales, etnolinguísticas, los procesos de re composición de la unidad familiar en los últimos treinta años, los factores de poder financiero y mediatico y, un sin número de factores de intervención en el quehacer educativo. Nos agrade o no nos agrade.
Atenamtente
Tlacaelel 91

Si son los maestros, una parte fundamental en este proceso y en sus resultados, lo es también quien diseña políticas educatrivas, los padres y madres de familia, las condiciones económicas de pobreza extrema y marginación en la que viven (según cifras oficiales) más de 40 millones de mexicanos. Habría que esperar que opninen los docentes, las madres y padres de familia y desde luego los alumnos y alumnas de los centros escolares.
Un saludo fraternal.

Tlacaelelñ 91
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Los muchìsimos libros
escrito por Gaby Montes, marzo 01, 2010
Estoy totalmente de acuerdo con lo expresado, a ello sùmenle que cada año nos ponen a elegir los libros màs acordes a nuestros alumnos con varias muestras que envìan las editoriales. Hacemos un minucioso examen de los mismos, los elegimos, firmamos nuestra peticiòn y.......al siguiente ciclo escolar nos envìan otros completamente diferentes a los solicitados, hay ocasiones que hasta 3 diferentes para cada aula???? còmo podemos trabajar asì?, ademàs sin libro del maestro y material de apoyo, (soy profesora de Inglès), pues si decido no usar los libros recibidos, tengo problemas con los padres de familia y aùn con la direcciòn de mi escuela.smilies/angry.gif
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escrito por José de Jesús Nungaray, marzo 03, 2010
Indudablemente que la temática "da mucha tela de donde cortar". Esta vez quisiera centrar mi comentario en esa frase: "...el libro de la SEP era -quiso ser- el único referente de aprendizaje en el salón de clase." Me hace reflexionar sobre dos consideraciones:

1a. ¿Cuáles son los motivos que esta expresión y la ideal general del texto que pudiera contener? ¿Cumple una función apelativa? ¿Acaso motiva, de manera implícita, a un rechazo hacia los actuales libros de texto por el hecho de elaborarlo el Estado mismo, e independientemente del control homogeneizador y de sus carencias de contenido cada vez más evidentes, impide obtener un lucrativo negocio para la iniciativa privada?
Sin duda alguna, las deficiencias que los textos oficiales presentan son muchas, pero lo son también sus bondades. Algunos ya las expresaron antes que yo.

2a. He tenido la oportunidad de laborar más de 28 años en distintas instituciones educativas de distintos niveles, tanto públicas como privadas; tan sólo en estas últimas me despeñé, en el nivel primaria, por más de 12 años a la vez que lo hacía en el sistema oficial; sin duda alguna las experiencias obtenidas resultaron muy enriquecedoras. Pude constatar durante ese tiempo que algunas escuelas privadas jamás trabajaron con los libros de texto oficiales, y aún hoy en día lo siguen haciendo. Trabajan los contenidos de aprendizaje con libros que compran a diversas casas editoriales. Reconozco que un servidor y varios compañeros compramos alguna obra como complemento de nuestras actividades académicas con nuestros chicos, pero a la vez se trabaja con los textos de la SEP. Las escuelas que no los utilizan, ¿no están realizando actos contra la ley en sí? ¿Se pretende justificar veladamente una violación a la norma en aras de esa supuesta libertad (o libertinaje)? ¿Será entonces válido hacer lo mismo en otros terrenos de nuestra cotidianidad o sólo se pretende apoyar ese proceder porque responde a nuestros intereses y criticaremos toda violación normativa que no responda a nuestros deseos?
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¿CUÁNTOS?
escrito por José de Jesús Nungaray, marzo 03, 2010
Me quedó la duda: ¿Cuántos libros edita la SEP cada año? La búsqueda fue fácil, la página de la CONALITAG me daría el resultado... y me lo dío: Más de 172 millones de libros tan sólo en este año.
Saludos cordiales.
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escrito por Sofia León , marzo 04, 2010
Me parece que el tema es muy interesante y todas las opiniones son respetables, para mi lo importante a rescatar seria la NECESIDAD de variar la metodología y si en algo estoy de acuerdo es que los USUARIOS son los que mandan, hay niños que se aburren en las aulas pues el libro, como se ha mencionado, es el aliado num. 1 de los profesores. Recordar que hay principios en la pedagogia, sueño con una infraestructura y con los recursos suficientes para que un maestro que atienda como máximo 20 alumnos (donde estan nuestros impuestos), creatividad en la planeación, pues en mi opinión es lo único que se necesita cuando manejas bien los contenidos, una buena planeación considerando y conociendo a los alumnos mejora algo llamado motivación, factor psicológico de infinita influencia en el aprendizaje.
POR FAVOR, NO OLVIDAR QUE ESTAMOS HABLANDO DE QUE LOS ALUMNOS SON PERSONAS CON NECESIDADES Y SI NO QUEREMOS QUE SEAN FUTUROS PADRES QUE SE QUEJEN PORQUE EL MAESTRO NO MARCO TAREA EN EL LIBRO, HAY QUE EMPEZAR A TRANSMITIRLES QUE NO ES LO MISMO OBTENER CONOCIMIENTOS QUE APRENDER. considero que los libros deben ser un apoyo y no el pan nuestro de cada dia en las aulas.
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Coincido en buena parte con el artículo
escrito por Ignacio Huerta, marzo 05, 2010
Estimado presidente de "Mexicanos primero" y comentaristas:
Leí el artículo y me parecen acertadas en gran medida las opiniones del autor, sin embargo deseo manifestarme que para la mayoria de los mexicanos que han pasado por las aulas escolares de nuestro país, son los únicos libros que han leido en su vida, las sin razones son muchas y variadas, por solo mencionar algunas:
La pobreza económica, social, cultural, histórica y de valores en la mayoría de los mexicanos..
La ineptitud de los responsables de la educación.
La falta de compromiso con el país.
Etcétera.
Es por esto que yo no los eliminaría, sino los actualizaria (si pudiera) creo que como instrumentos no se deben "culpar" en todo caso son quienes los usan, los responsables del desastre educativo que tenemos, por la atención que le presten al comentario, gracias.

P.D. Sigan adelante México se los reconocerá.
Si pudieran organizar un foro nacional sobre el mejoramiento de la educación en el que la sociedad civil participara, creo que se obtendrían buenos resultados.
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Continúa la conversación sobre maestros y libros
escrito por David Calderón, marzo 08, 2010
Quiero agradecer de corazón los aportes a este tema; siempre el espacio nos va a quedar corto a todos para expresar lo que pensamos. Me parece digno de subrayar las menciones que hacen los padres en favor de libros sólidos y, al mismo tiempo, de maestros a los que se favorezca ser más activos y creativos. Los maestros nos hablan de las dificultades cotidianas para tener un espacio de trabajo coherente. Respondiendo a Adoración, la intención del artículo apunta a ambas cosas: diversificación y revisión de la eficacia. Estoy plenamente de acuerdo en que la entrega de tantos libros a lo largo de tantos años es una de las grandes hazañas de la educación pública en México. Lo que pongo a consideración es que revisemos cómo la práctica docente crítica y creativa no fue reforzada, cómo se le ha dado al libro un papel didáctico que requiere ajuste y que la capacidad y tradición lectora resultante es todavía pequeña comparada con el gran esfuerzo económico y logístico de la distribución de libros. Aprecio las visiones críticas de Juan (Tlacaélel 91) y de José de Jesús; les puede parecer que el artículo resulta insuficiente, temerario o superficial. En cuanto a las intenciones, puedo aclarar públicamente que no es ataque o rechazo alguno a la perspectiva de contar con libros de texto gratuitos. Soy orgulloso egresado del sistema público de educación básica, y por supuesto no estoy proponiendo que los libros de texto gratuito desaparezcan, o que se privatice su distribución (sobre los problemas de quién gana económicamente, aún con el financiamiento público que todos hacemos con nuestros impuestos, hay que revisar cómo se hacen las licitaciones de biblioteca de aula, cómo se arma la rebatinga con los textos de secundaria y hasta cómo se maneja el tema de regalías por ilustraciones y textos). Reitero el punto fundamental, que coincide con la reflexión de Israel: necesitamos buenos maestros, reconocidos, apoyados, exigidos, reforzados. El libro no hace al maestro, ni lo debe sustituir; debe darse un gran movimiento nacional de apoyo a los maestros, y que experiencias como la Nadie no se vivan en solitario. Gracias a todos
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Coincidiendo.
escrito por José de Jesús Nungaray, marzo 09, 2010
David:
Agradezco el hecho de que revises nuestras opiniones sobre tu texto (hoy ya nuestro, de todos) y hagas comentarios al respecto, eso demuestra interés en las opiniones de los demás. Por otro lado hay algo, en el trasfondo del tema, en lo que podemos estar de acuerdo (y quizá en muchas cosas más): la necesidad URGENTE de mejorar la calidad de la educación. No podemos seguir así; sin embargo, estoy seguro, que para tal empresa se requiere el compromiso decidido de toda la sociedad. Los maestros jugamos un rol importantísimo y en muchas ocasiones nuestro trabajo deja mucho que desear, pero también lo hacen los padres de familia, los medios de comunicación, las diversas autoridades gubernamentales... la sociedad en sí. No quiero decir que "mal de muchos..." pero sí, que si en verdad queremos transformar nuestra realidad actual, tenemos que entrarle todos. Cierto, el libro es una herramienta importante, y el hacer de ellos una revisión a fondo sería un paso adelante en ese sentido. Saludos cordiales.
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escrito por DALIS, marzo 17, 2010
ES MUY INTERESENTE ESTA REFLEXION, PERO HAY QUE MENCIONAR QUE EL GOBIERNO TAMBIEN ACOSTUBRO A LOS PADRES DE FAMILIA A NO GASTAR Y HACERLOS CONFORMISTAS CON LO QUE LES DAN GRATUITAMENTE, TRABAJO EN UNA ESCUELA PUBLICA AMBITO SOCIAL POPULAR Y SE MOLESTAN CUANDO UNO RECURRE A OTROS LIBROS, SE ESCUDAN QUE ENTONCES PARA QUE QUEREMOS LOS LIBROS. COMO DOCENTES QUEREMOS HACER OTRAS COSAS Y LOS MISMOS PADRES NO NOS DEJAN.smilies/cry.gif
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CAMBIO URGENTE EN LA EDUCACION
escrito por AGUILAPARAELCAMBIO, mayo 13, 2010
CONSIDERO QUE PARA QUE UN LIBRO SEA LEIDO, HABRÍA QUE ENSEÑARLES DESDE NIÑOS ESTE HÁBITO TAN IMPORTANTE, NO SIRVE DE MUCHO ESCRIBIR TANTOS LIBROS DE TEXTO SI A UNA SOCIEDAD COMO LA NUESTRA NO LE GUSTA LA LECTURA, AL NIÑO HAY QUE ENSEÑARLO DESDE TEMPRANA EDAD A QUE POR SI MISMO SE ACERQUE A LOS LIBROS, DE QUE SIRVE QUE UN NIÑO LEA MUY BIEN SI NO COMPRENDE LO QUE ESTA LEYENDO, HAY QUE ENSEÑARLO, MOTIVARLOA A LEER-COMPRENDER-RAZONAR-CONCLUIR Y PROPONER. LOS LIBROS DE TEXTO SON BUENOS PERO LA CALIDAD EN LA EDUCACIÓN ES MALA Y ENTONCES CUANDO VAMOS A REALIZAR EL CAMBIO TAN URGENTE EN EDUCACIÓN.

LA IGNORANCIA SE CURA CON EDUCACIÓN, LA ESTUPIDEZ NUNCA.

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David Calderón

David Calderón

Director General

Perfildavidcalderon
Asociado fundador y Director General de Mexicanos Primero, una iniciativa ciudadana de participación e incidencia social. Estudió Filosofía en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y Ciencias Sociales en Florencia y Jerusalén. Fue becario del Posgrado de Excelencia del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT), y recibió la medalla Alfonso Caso al Mérito Universitario. Ha sido académico en la Facultad de Medicina y en la de Filosofía y Letras de la UNAM, en la Universidad Iberoamericana, el Tecnológico de Monterrey, el Instituto Interamericano de Seguridad Social y la Universidad de Chicago. Fue Coordinador General de Humanidades y Director de la Facultad de Bioética de la Universidad Anáhuac. Formó parte de la Comisión Nacional de Bioética de la Secretaría de Salud y diseñó el programa de Transparencia y Rendición de Cuentas para la Procuraduría General de la República (PGR). Presidió el Diagnóstico de la Familia Mexicana, realizado por la UNAM, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) y el Desarrollo Integral de la Familia (DIF). Fue designado expositor por la Organización de los Estados Americanos (OEA) para las Conferencias Panamericanas del Niño. Es coautor de libros sobre ética aplicada, participación ciudadana y diseño de políticas públicas; el último, Contra la Pared, es un reporte independiente sobre el Estado de la Educación en México. Escribe colaboraciones en diversas revistas y en los diarios Reforma, de cuyos Consejos Editoriales forma parte, y El Financiero, donde mantiene una columna. Es consejero del Instituto de Evaluación Educativa de Nuevo León, integrante del Comité Técnico de la prueba de Evaluación Nacional del Logro Académico en Centros Escolares (ENLACE) y coordinador de la comisión de calidad en la docencia del Consejo Ciudadano Autónomo por la Educación.

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